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ENCAJES |
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CONCEPTO
El encaje lo podemos definir como un tejido de mallas, lazadas o calados, con flores, figuras u otras labores de adorno.
Etimológicamente de la palabra encaje, como tal, no se tienen noticias hasta la primera mitad del s. XVI y venía a significar “una labor tramada, encajada entre dos telas”.
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La encajera, por Vermeer.
Museo del Louvre. París
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HISTORIA
Su historia nos conduce a tiempos muy remotos; así encontramos vestigios en pinturas, esculturas y capiteles muy antiguos (ejs. los de la Dama de Elche y la Dama de Baza). Ahora bien, los orígenes del encaje tal y como nosotros lo conocemos son relativamente recientes: en el s. XV los bordados fueron transformándose en encajes.
Al principio se destinaban casi exclusivamente a la ornamentación eclesiástica, llegando a ser monopolio en Venecia de las órdenes religiosas, hasta tal punto que se conocían como “labor de monja”.
La época de su mayor esplendor tiene lugar en los ss. XVI y XVII, tiempo en el que se difundieron entre todas las clases sociales tanto que los reyes promulgaron pragmáticas para limitarlos: Felipe II prohibió su uso, lo que hizo decaer la producción y el comercio, sobre todo en La Mancha. Carlos II, en 1667, dispuso incrementar la introducción de géneros extranjeros.
En el s. XVIII se convirtió en el adorno más apetecido y más caro; tan elevado era su precio que se cuenta que algunos nobles hipotecaban sus castillos y palacios para comprarse adornos para sus calzones y gorgueras para sus cuellos.
El comercio del encaje empezó a decaer en el último tercio de siglo debido a la mecanización de éstos y, a comienzos del s. XIX, España, Italia, Francia, Bélgica, Holanda y s. de Inglaterra desarrollaron una importante fabricación de aquéllos pero de tipo industrial. La industria del verdadero encaje quedó reducida desde entonces a cifras prácticamente simbólicas. |

Flores bordadas sobre encaje.
Museo de encajes. Barcelona.
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ORNAMENTACIÓN
Son muy variados los motivos empleados para la confección de encajes. Los más antiguos son los modelos geométricos y siguen el esquema de la pura geometría.
Los motivos con carácter figurativo: flora, fauna y figura humana se realizan sobre todo durante la época renacentista. Alcanza su madurez en el s. XVII con encajes como el Duquesa, la Blonda y el Chantilly.
Dentro del grupo de encajes en el que el movimiento es protagonista, se encuentran los de Milán: predominan las líneas curvas, los motivos son de gran tamaño, van encadenados sin saber donde empiezan ni acaban, y unidos entre sí por pequeñas bridas.
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Encaje del corporal de Santa Teresa.
Convento de las carmelitas. Toledo.
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TÉCNICAS
Son dos los tipos auténticos de encaje que existen: a la aguja y el de bolillos
- Encaje a la aguja:
Procedimiento que deriva directamente del antiguo bordado. Es la técnica empleada en Italia, España y sus imitaciones.
- Encaje de bolillos:
Es el encaje por antonomasia en la cultura occidental desde mediados del s. XVI y, sobre todo, a partir del s. XVII. Es una tradición común a todos los países occidentales y a los que recibieron la cultura occidental. Así encontramos encajes de bolillos desde Rusia a Brasil.
Sobre los orígenes de los bolillos se especula mucho. ¿Flandes, Italia o España? Cuándo y dónde nació este tipo de arte sigue siendo hoy un pequeño misterio, lo que ha contribuido a la permanencia de una antigua disputa por la atribución de su invención entre España, Italia y Flandes: desde el s. XV largas caravanas de mercaderes iban de Auvernia a España, de ésta a Italia y, de allí, a Flandes (y a la inversa) comprando y vendiendo encajes por donde pasaban.
De toda la ingente producción de épocas anteriores, prácticamente ya sólo nos queda el testimonio histórico. En España, a principios del s. XX, los encajes manuales quedaron únicamente reducidos a los populares en zonas puntuales de Galicia, Cataluña, La Mancha, Extremadura y Andalucía.
El futuro, aquí y en el resto del mundo, de este antiguo y bello arte es muy incierto. Para evitar su pérdida se están haciendo diversos intentos por restablecer su confección. Entre dichas tentativas cabe destacar las que se hacen en Burano (cerca de Venecia), en Honiton (Inglaterra) y en los conventos irlandeses. Asímismo en España cabe destacar los numerosos cursos en los que se enseña su técnica y perfección; baste citar como ejemplo, entre otros muchos, los que realiza la Universidad Popular en casi todos los pueblos que lo solicitan de la provincia de Ciudad Real.
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Bolillos, por G. del Olmo.
Colección particular. Madrid.
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PRODUCTOS
La moda de los encajes de bolillos se había extendido rápidamente y tuvo su momento de máximo esplendor en el s. XVII. No hay más que ver los cuadros de Van Dyck o Velázquez para apreciar los fabulosos cuellos y puños que se llevaban: unos almidonados y encañonados y otros con su caída natural. Ya en el s. XVIII y el XIX lo que se estilaba eran las espléndidas mantillas de blonda, también hechas con bolillos.
Hoy en día son numerosos los artículos que se pueden elaborar con estas técnicas antiquísimas. En Decogart ofrecemos diversos tipos de encaje y, en particular, contamos con una importante oferta de los mismos confeccionados siguiendo la tradición del encaje de bolillos. Trabajamos con artesanos dispersos por toda la geografía española, aunque un elevado porcentaje de nuestros productos son de Almagro. A este respecto, cabe puntualizar que Almagro da nombre a la producción que se hace no sólo en esta bella ciudad sino en toda la zona circundante a ella, esto es, el Campo de Calatrava.
En Decogart nuestros visitantes encontrarán algunas secciones específicas, tales como las de pañuelos, caminos de mesa, etc. en las que hay una amplia oferta de ellos; todos son productos nuevos. Asímismo en nuestra sección de oportunidades podrán encontrar auténticas joyas elaboradas con esta centenaria técnica; la mayoría de los productos de esta sección son antiguos, no réplicas, muy difícil de encontrar. El estado de los mismos y sus peculiaridades se especifican detalladamente en cada descripción, por lo que aconsejamos encarecidamente su lectura.
En Decogart estamos convencidos de que nuestros clientes encontrarán aquel artículo especial que andan buscando y quedarán totalmente satisfechos con su compra.
BIBLIOGRAFÍA
- Baroja, C., “El encaje en España”, Labor, Barcelona (1933)
- Masuet, T., “Encajes de ganchillo”, T.M.C., Barcelona (1954)
- Paulis, L., “Pour connaître la dentelle”, Amberes (1947)
- Powys, M., “Lace and Lace-Making”, Boston (1953)
- González Mena, Mª A., “Catálogo de encajes: con una adición al catálogo de bordados”, Madrid, Instituto Valencia de Don Juan, 1976.
- Espinosa, M., “Encaje de bolillo y blondas en la ciudad de Almagro”, Ciudad Real, Museo de Ciudad Real, 1984
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