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RECOLECCIÓN
La recolección, aunque puede hacerse durante todo el año, es mejor realizarla en
primavera porque es el tiempo en que la calidad es óptima.
Para utilizarlo en la artesanía, el esparto no se siega; tiene que recogerse entero,
incluída la raíz. Para arrancarlo se usa un útil conocido popularmente como palillo.
Se enrollan unas dos docenas de hojas de una atocha en el palillo y se arrancan
del tallo.
Aunque el anterior, es un método rápido, no es el mejor puesto que algunas hojas
quedarán dañadas y en ocasiones la cepa inferior se desprende al tirar. Es preferible
para no estropear tanto las hojas, aunque la recolección sea más lenta, reunir con
las manos pequeños manojos y tirar enérgicamente hacia arriba.
A veces, después de este proceso, se incendia el espartizal para que se regenere
con mayor fuerza y poder seguir produciendo durante años.
SECADO Y CURACIÓN
Tras la recolección se procede a limpiarlo con una selección de las mejores piezas.
Los espartos recolectados se agrupan y atan en pequeños mazos que permitan ser expuestos
al sol convenientemente durante cuarenta días para secarlo. Es la llamada tendía
por la cual adquiere su típico color dorado.
TRATAMIENTOS
Una vez secadas las hojas de esparto, éstas podrán seguir dos tratamientos diferentes,
dependiendo de la utilidad que se le vaya a dar posteriormente: se puede trabajar
directamente como esparto crudo o en forma de esparto picado.
Esparto crudo. Para que recupere la flexibilidad necesaria para poder trabajar con
él, habrá que remojarlo uno o dos días antes.
Se tejerá en anchas tiras (pleita) formadas por tantos ramales como se desee, siempre
que sean impares; los más usuales están comprendidos entre trece y diecinueve. Cada
ramal está formado a su vez por cuatro, cinco o seis espartos. Con esta cinta se
elaborarán las cestas, capazos, alfombras, tizneros y demás objetos.
Esparto picado. Tras el secado, se cura el esparto metiendo los haces que se han
formado previamente en grandes balsas de agua y procurando que ésta los cubra por
completo; los haces deberán estar sumergidos en agua durante unos cuarenta días
para que adquieran mayor resistencia. Transcurrido este período de tiempo, se deja
secar y se procede al picado de las hojas.
Tradicionalmente el picado era de forma manual: con una maza de madera (generalmente
de encina) se golpeaba repetida e insistentemente contra un tronco (de almendro,
pino o similar) hasta que las múltiples fibrillas que conformaban las hojas quedaban
separadas.
Ahora bien, en la actualidad ese arduo proceso se ha mecanizado y así el esparto
pasa por la “máquina de picar”, provista de unos rodillos para tal fin.
Con este tipo de esparto se hacen las “lías” o trenzas, que son la base de toda
la artesanía posterior.
TINTADO
El esparto se puede someter a una última etapa: el tintado. Para
ello se sumerge el esparto en recipientes con agua caliente o fría según el color
del tinte que se le vaya a dar.
PRODUCTOS
La manufactura del esparto ha sido parte importante de la economía de muchos pueblos
de España y, aunque dicha actividad se encuentre en franca decadencia, aún perdura.
Desde tiempo inmemorial, en el mundo rural encontramos objetos empleados tanto en
el utillaje del agricultor como en los del ganadero. También ha estado presente
en todo lo relacionado con la confección de herramientas para la casa de labor.
Asímismo, en el ámbito de la construcción, se usa para armar la escayola dotándola
de una gran resistencia a tracción, sobre todo, en formación de sujeciones de placas
de escayola armada con fibra de vidrio para la realización de falsos techos.
En DECOGART apostamos por el arte y las tradiciones de nuestros pueblos y como prueba
de ello ofertamos a nuestros clientes una amplia gama de productos. En nuestra tienda
encontrarán un extenso catálogo compuesto por muy diversos objetos que utilizan
en su elaboración como materia prima esta fibra vegetal. Destacamos, entre otros
muchos, los siguientes: alfombras y felpudos varios, esteras, esparteñas, capazos,
seras, tizneros, baleos, barjas, bombonas, forro de las damajuanas, moldes de pleita
para el queso, sogas, alpargatas, cestos, leñeros, albardas, ropones, jáquimas,
antojeras, cabestros, sobrecargas, sopladores, espuertas, etc.
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