| MACRAMÉ |
Macramé es un vocablo derivado del árabe
(Miqrama) cuyo significado es “nudo”
y en eso, precisamente,
consiste este arte: obtener conjuntos artísticos y ornamentales
de absoluta originalidad tanto por su concepto como por su
diseño, a base de anudar y entrelazar diferentes hilos entre
sí; ello permite efectuar una gama casi infinita de variantes
ya que se puede emplear cualquier material susceptible de ser
anudado y cuyo resultado será la consecución de trabajos tanto
prácticos como decorativos.
Con la sola ayuda de los dedos se hacen
flecos formados por espléndidos cruzados geométricos,
adecuados para adornar chales, vestidos y accesorios de gran
belleza para la casa. Anudado “en tela”, el macramé se
utiliza para cortinas, bolsas, biombos, de una robustez casi
indestructible. También se trabaja con cintas, sin flecos, lo
que lo convierte en cinturones, en franjas de pasamanería, muy
adecuado para adornos.
Aunque se ignore el origen exacto de este
arte, podemos aventurarnos a afirmar que los primeros trabajos
con anudados son tan antiguos como las habilidades manuales del
hombre y así empezaron a realizarse en la Edad de Piedra. Los
hombres de entonces tuvieron que preparar sus rudimentarias
artes de pesca, sus cestos para la recolección de frutos y
raíces o las bolsas de caza, anudando materiales como el mimbre
y todo tipo de fibras vegetales e, incluso, tiras de cuero.
Al margen de las especulaciones sobre sus
orígenes, encontramos ya la confirmación de su antigüedad en
un bajorrelieve sirio del año 830 a.C. conservado en el museo
británico, en el que observamos un orillo de macramé. Da la
sensación de que los nudos han sido hechos empleando en su
confección varios tipos de fibras vegetales y correas de cuero.
Después, desde los países árabes, que
implantaron el estilo geométrico, se difundió por Europa,
llevado a Italia por los Cruzados y a España por los moriscos.
Luego, el macramé “atravesó los océanos” llevado por los
marineros a todas partes del mundo: durante la época de la
navegación a vela, los marineros, que se entretenían anudando
sogas y cabos, fueron creando objetos como las esterillas,
hamacas, portapipas, etc, que, además de una cierta utilidad,
les servían para adornar sus camarotes.
Esta habilidad
despertó la curiosidad de los pueblos ribereños que copiaron y
perfeccionaron los nudos, utilizando otros materiales más
dúctiles y finos de los que empleaban sus maestros navegantes.
Así encontramos objetos confeccionados con macramé como
cinturones, cintas, charreteras, a veces vestidos, utilizando
gran variedad de materiales. En las mismas naves de la Marina
Real Inglesa, en los tiempos de la navegación a vela, el
macramé era la labor de los marineros en las horas de descanso.
Hacia la mitad del s. XIX, en pleno período
victoriano, el macramé vivió su momento álgido de elegancia y
se ganó la aceptación de la sociedad hasta tal punto que
entró en los salones sobrecargados de la época y palacios de
las principales cortes europeas. Experimentaba un momento de
gran auge con la moda en la decoración de interiores, donde
predominaban los flecos, orillos, las borlas, pasamanería en
general y los cortinados.
A principios de 1960, como casi toda la
artesanía en general, la técnica del anudado experimenta un
importante renacimiento. Se recopilan las viejas formas, se
crean nuevos modelos, se introducen los más diversos
materiales, como fibras plásticas y metales blandos y se
incorpora el diseño, con la creación de objetos y elementos
decorativos de gran utilidad y belleza, lo que representa el
definitivo impulso al antiguo arte del macramé.
En Decogart les ofrecemos diversos productos
que han sido elaborados siguiendo esta milenaria técnica. Así
pueden encontrar tapices, pantallas de lámparas, flecos de
toallas, bolsos, alfombras y un largo etcétera difícil de
resumir en pocas líneas. En Decogart les invitamos a que
conozcan toda la frescura, ya sea como elemento decorativo, ya
como labor de tipo práctico, de este antiquísimo e
insustituible arte.
BIBLIOGRAFÍA
-
Revista “Manos maravillosas. Ideas
para macramé”, Madrid, 1997.
-
Revista “Muestras y motivos.
Macramé 1”, Madrid, 1982
-
Revista “Realce nº252. Curso de
macramé”, Valencia, 2000
-
“Cómo hacer macramé”, Mariona
Gili y Albert Vidal, ediciones CEAC, 1.995
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